¿Por qué los romanos no ponían curvas en sus carreteras (o casi)?

A los que viven en Madrid y son aficionados al senderismo, como un servidor, el nombre de “Camino de Schmidt” les trae gratos recuerdos de caminatas relajantes por uno de los parajes más bellos de la Sierra de Guadarrama. La ruta, que va desde el Puertocalzada fuenfria de Navacerrada hasta el Valle de la Fuenfría, transcurre entre pinos silvestres y robles y es una de las más transitadas de la zona. Pero a este aficionado de la historia a veces le pueden más las piedras antiguas que los troncos modernos, así que siempre me desvío unos pasos para visitar una ruta artificial, un monumento a la ingeniería que no es otro que una calzada romana del siglo I, parte de la carretera que unía Emérita Augusta (Mérida) con Cesaraugusta (Zaragoza), dos de las ciudades más importantes de Hispania. Cada vez que mis botas pisan las piedras que aún adornan su superficie, no puedo dejar de pensar en aquellos que la diseñaron y construyeron, y en la calidad de una obra fechada hace dos milenios.

El interés de los romanos por dotar a sus dominios de una eficiente red de carreteras viene de antiguo, casi tan pronto como empezó la expansión territorial de la ambiciosa nación a todos los confines del Mediterráneo. Al principio se trataba de simples caminos de tierra compacta, no muy diferentes a los que ya existían en otras civilizaciones. Tampoco era nuevo el empedrar las calles, costumbre que yo conocía desde los tiempos de Babilonia, pero el despliegue de una vía tan compleja en su construcción a largas distancias fue claramente un desarrollo romano. Como en todos los aspectos de la vida en la república, su construcción se basó en la búsqueda de la eficiencia más que en la comodidad y más en razones militares que en las comerciales, aunque su uso estaba abierto a personas, vehículos, animales y cualquier otro tipo de tráfico.

Carretera romana

Pocos ejemplos del ingenio constructor de los romanos han sobrevivido hasta los tiempos modernos en tan buenas condiciones como sus caminos, (por cierto, la Autopista Estatal 1 de la moderna Italia ocupa el mismo recorrido que la Vía Aurelia) y pocos han marcado una huella tan importante en el imaginario de los estudiosos y académicos. Un tal Dionisio de Halicarnaso, por ejemplo, dijo una vez que “La extraordinaria grandeza del Imperio Romano se manifiesta sobretodo en tres cosas: los acueductos, los caminos asfaltados y la construcción de drenajes”.

Vias romanas

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Fue a finales del siglo IV (312 a.c.) cuando se inició la construcción de la primera de las grandes carreteras romanas, la Vía Appia, , desde la capital hasta Capua, posteriormente extendida hasta Brindisi. El motivo de su construcción fue puramente militar, especialmente para solucionar problemas de abastecimiento durante las constantes luchas en que los romanos se habían enfrascado contra los samnitas, las tribus habitantes de la zona sur-centro de la península. El cuestor  Appius Claudius Caecus, determinó que la solución consistía en la mejora del sistema de carreteras para esquivar las zonas de marismas que complicaban el tráfico, y la obra recibió su nombre, tradición que perduró hasta el final del imperio.

calzada_romana

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El método de construcción no difería mucho del utilizado en las calles de la capital, aunque era lo suficientemente flexible para adaptarse a las condiciones locales y a los materiales disponibles en una zona dada. El proceso arrancaba con la definición de la ruta a seguir, intentando siempre encontrar la ruta más corta aunque supusiera el tener que afrontar accidentes geográficos tales como cañadas y montañas. Pero había un problema. Para seguir el curso de un rio o un barranco, la mejor solución podría construir el camino con curvas, pero los romanos no lo hacían así, sino que unían una serie de rectas cortas que cambiaban de ángulo de acuerdo con las necesidades del terreno. ¿Por qué? Porque el sistema de alineado de los ingenieros romanos usaba una serie de balizas que era más fáciles de ver en línea recta. Podían hacer curvas, por supuesto, pues gracias a los griegos entendían de geometría, pero era simplemente un proceso más lento, y los romanos eran muy prácticos. Que la mayoría de las rutas fueran trazadas en línea recta, con muy pocas excepciones, demuestra la veracidad de esta afirmación.

groma_allinea

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Una vez planificada, el agrimensor definía el trazo con la ayuda de una groma, artefacto antecesor de los teodolitos. La construcción en si misma comenzaba cavando una zanja que sería rellenada con varias capas de diversos materiales, el firme, siguiendo los siguientes pasos: Primero, el suelo original era compactado y aplanado, usando pesados rodillos arrastrados por caballos, similares a los poderosos bulldozers de la época moderna, pero que consumían alfalfa en lugar de diesel. Seguidamente se tendía una capa de piedras del tamaño de un puño, el statumen. Sobre este último se extendía un manto de arena y gravilla llamado rudus, poroso a la vez que compacto. Encima, el núcleo consistía en un revestimiento de piedras trituradas mezcladas con cal, justo por debajo de las lozas de basalto o mármol travertino que comúnmente cubrían la superficie de las viae. Para evitar que la lluvia se estancara y erosionara las juntas, las piedras de superficie se instalaban formando ligera una cresta central para que el agua escurriera hacia los lados.

Una de las aportaciones más importantes de la ciencia de la construcción romana que no puedo dejar de mencionar y sin la cual muchas de las maravillas de su arquitectura no hubiesen llegado hasta nuestros días, fue la mejora del cemento añadiendo un aditivo no usado hasta entonces: la puzolana. Esta ceniza volcánica muy abundante en la península provocaba una reacción química en la cal que hacía del hormigón no sólo más resistente, sino que, aún más importante, impermeable. Con esta nueva mezcla los romanos pudieron construir puentes de piedra y muelles para sus puertos, aumentando el tráfico y la productividad.

Nada escapaba a la imaginación y el sentido práctico de los romanos. Tan importante como el trabajo de ingeniería en

Miliario

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la construcción de carreteras, fue la invención de señalizaciones y servicios auxiliares que facilitaban el tráfico. Tan pronto como se terminaba un tramo, aparecían los miliarios, columnas de entre 2 y 5 metros de altura y entre 50 y 80 centímetros de diámetro que daban información sobre la carretera, el constructor de la misma, y la distancia desde este punto hasta el miliarium aureum, el kilómetro cero instalado en el foro romano, muy cerca del templo de Saturno en la capital y cuyos restos pueden aún ser admirados entre las ruinas.

Los romanos se convirtieron con el tiempo en adictos a la construcción de carreteras, cada vez más necesarias para transportar sus numerosas legiones a todos los confines de su territorio. De hecho, la estabilidad de un imperio que se extendía por tres continentes y más de cinco millones de kilómetros cuadrados dependía claramente de la calidad y alcance de sus arterias. Para cuando los bárbaros conquistaron la Ciudad Eterna, más de 51.000 kilómetros habían sido construidos, eso sí, la mayoría sin curvas.

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Acerca de Jesus Garcia

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor amateur.
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21 respuestas a ¿Por qué los romanos no ponían curvas en sus carreteras (o casi)?

  1. Jesus,

    Enhorabuena por el artículo.

    Simplemente déjame añadir un apunte.

    Esas piedras que pisas cuando subes hacía el puerto de la Fuenfría no son romanas, esa calzada es mucho posterior, es medieval.

    Sin metodología alguna después de ecnotrar el miliario pusieron el cartelito de ‘Calzada romana’ a ese trazado que muy poco tiene que ver con la excelencia de la ingenieria romana.

    Entre otras razones porque esa calzada tiene un desnivel de cerca del 20% cuando llega al puerto. Jamás encontrarás una calzada romana con ese desnivel.

    El trazado romano original coincide en gran parte con lo que hoy conocemos como la Carretera de la República.

    http://www.traianvs.net/pdfs/2007_via_romana_fuenfria.pdf

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola In vino,
      muchas gracias por tu comentario y por el enlace que tiene una pinta muy interesante, espero poder leérmelo este finde.
      Hace varios años, tuve noticias de que se había hecho una investigación que concluía que la “Calzada Romana” de Fuenfría no era tal, como bien dices, pero nunca tuve la oportunidad de leer más acerca de ello. Imagino que este documento que compartes trata del tema. Casualmente, en esos años pasaba mucho tiempo en Alemania y ahí conocí a un profesor de la Universidad Carl von Ossietsky, en Oldeburg, donde yo mismo habái estudiado. Según este señor, inglés, por cierto, los que decían que no era realmente romana se basaban en que no encontraban documentos que la mencionaran, lo cual simplemente podría ser a causa del abandono que sufrió al existir rutas nuevas. También según él, los cimientos y la construcción de ese camino, en general se correspondían con el estilo de los ingenieros del imperio romano. Aunque no recuerdo los detalles, me dio una serie de puntos que confirmaban su teoría, aunque no puedo corroborarlos porque no soy un experto.
      En todo caso, he visto y pateado muchas calzadas romanas y no son muy diferentes a la de Fuenfría., e incluso recuerdo una cerca del Lago Isseo, en el norte de Italia, con una pendiente que sobrepasa el 25%. Ahora bien, como digo, no soy ningún experto y prefiero leerme antes el documento adjunto.
      Muchas gracias nuevamente por tu comentario y un cordial saludo.

  2. Hola Jesús,
    como viene siendo habitual en tu blog nos acercas la historia de una manera clara y bien documentada. No me había planteado lo de que fueran tan rectas y ahora que lo dices…
    Si me permites digo alguna cosita más (no puedo evitarlo, perdona). Estos caminos eran realmente peligrosos para los que se aventuraban en largas distancias (no me refiero a los soldados sino a la gente de a pie). Los ladrones acechaban en cualquier lugar y no era extraño que les asaltaran robándoles los caballos, las mulas, todo el dinero… Cada 15 kilómetros habían una especie de estaciones de descanso llamadas “mutatio” (como las gasolineras actuales) donde podían descansar y cambiar de montura. Y cada 50 kilómetros había una “mansio” (como los hoteles de carretera) donde podía tomarse algo de comida y pernoctar. El problema era que el encargado de dichos albergues eran más ladrones que los de afuera y no eran pocos lo que preferían exponerse a las inclemencias de la noche y a ser atracado en la calzada antes de dormir en el hotel. Tenemos en España la oportunidad de ver todavía muchas zonas con calzadas romanas, ¡son increíbles!
    Un abrazo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias Francisco por tu comentario y por tus aportaciones, que siempre son bienvenidas pues el espacio limitado del blog siempre me obliga a dejarme cosas en el tintero.
      Hace unos años, viajando por el centro de Kazakstán, en un paraje tan abandonado por la mano de Dios que apenas veíamos un par de humanos cada 300 kilómetros, nos topamos con un par de casas al lado del camino que parecían ofrecer algo a los viajantes. Nos detuvimos curiosos y hambrientos y gran sorpresa la mía cuando vi un letrero que decía “Mutatio”, en caracteres cirílicos. Nunca he entendido porque en un lugar tan alejado de la esfera de influencia romana pudiesen siquiera conocer el nombre, pero lo estaba viendo con mis propios ojos. Así se las gastaba el imperio, e imagino que algún viajante conocía el término y lo introdujo en esa zona, donde ha permanecido hasta nuestros días.
      Por cierto, me queda la duda si existía alguna clase de médico o podólogo que le echara un ojo a las desgastadas pezuñas de los romanos. Sabes algo?
      Muchas gracias nuevamente y hablamos pronto.
      Un abrazo.

      • Hola Jesús,
        ¡estos romanos no nos dejarán de sorprender!
        La medicina romana, heredera de la griega, era practicada en su mayoría por esclavos griegos. Aunque realizaban intervenciones oculares, amputaciones… no llegaron a tener la especialización que sí tenían los egipcios. Probablemente el propio médico (llamémosle general) era el que trataría las dichosas ampollas… que seguro les producirían las caminatas por esas calzadas.
        Un abrazo

      • J.G.Barcala dijo:

        Gracia Doc, tengo mucho que aprender de la medicina, pero a estas alturas creo que voy a tener que seguir dependiendo de vuestra amabilidad. Nada tontos los romanos al aprovechar a los griegos como maestros, médicos, arquitectos y en muchas otras áreas del conocimiento. Siempre que estoy estudiando a los romanos aparece algún Apuleyo, Demóstenes o Lisandro añadiendo valor a la cultura de sus conquistadores. Por ello siempre he pensado que la historia no puede estudiarse a trozos, de civilización en civilización, sino como un conjunto indivisible de eventos, personalidades y mezclas de los diferentes pueblos. Es lo que ahora nos da por llamar “Big History”, y que espero en el futuro no muy lejano llegue a estas tierras.
        Muchas gracias nuevamente por tu aportación y un saludo.

  3. martincx dijo:

    Grandísimo post! A un par de amigos que trabajan conmigo en la constructora (si no la conocen) les parecerá muy interesante. Recién descubro este blog y me ha encantado. Ya tienes un lector más.

    Saludos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchísmas gracias Martincx por tu amable comentario. Espero que a tus amigos les guste el artículo, y espero poder seguir produciendo material que te interese y nos haga el honor de tu visita.
      Un abrazo.

  4. José dijo:

    Interessante artigos e muito interessantes comentários!

    Permitam-me que acrescente que o Sistema Métrico só foi implementado no Sec. XIX. As medidas romanas nada têm que ver com o metro ou o quilómetro. Percebo que se faça a referência às medidas romanas no sistema métrico (para facilitar a compreensão) mas, deveriam sempre ser apresentadas entre parêntesis e precedidas da medida romana!

    Então “quilómetro zéro” deveria ser substituído por “milha zero”.
    1 milha (milliarium) =1000 passos (passus)
    1 passo (passus) = 5 pés (pedes)
    1 pé (pedes) = 296 cm

    Mais info:

    http://pt.wikipedia.org/wiki/Unidades_de_medida_da_Roma_Antiga

    • J.G.Barcala dijo:

      José, muito obrigado pelo seu comentário e por sua cooperação. Está certo que eu deveria ter usado as métricas dos romanos, e prometem ter mais ciudado próxima vez. Estou muito feliz em saber que tenho leitores entre os nossos vizinhos, e espero continuar a oferecer itens de interesse.

      Com os melhores cumprimentos.

  5. Pingback: ¿Por qué los romanos no ponían curvas en sus carreteras (o casi)? « omestreandre

  6. Super interesante este artículo, se lo enviaré a un par de amigos topógrafos.

  7. Dessjuest dijo:

    Impresionante, no sé siquiera cómo he llegado a este blog, pero vaya, que me he quedado como bastante acojonado de la calidad, enhorabuena :)

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchísimas gracias Dessjuest por tus halagos. Comentarios tan amable como el tuyo sólo me empujan a trabajar más duro para conseguir divulgar la historia a todo el público. Muchas gracias y un cordial saludo.

  8. Pingback: ¿Por qué los romanos no ponían curvas en sus carreteras (o casi)? | estfonty

  9. Chema32 dijo:

    Soy un gran admirador de todo lo relacionado con la antigua Roma. Un gran artículo en el que se explica de forma muy clara y amena la construcción de carreteras por la antigua Roma. Suelo frecuentar una carretera romana, o lo que queda de ella, en Portman, Portus Magnum para los romanos, en Murcia, y aunque dicha carretera tiene añadidos de siglos posteriores aun se puede admirar el ingenio de los ingenieros romanos.

    Saludos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias Chema por tu comentario. Los romanos nos dejaron muchas cosas buenas y malas, y sus caminos están entre las primeras, y no sólo por la tecnología, sino por el efecto de expansión y unión cultural que provocaron.
      Un cordial saludo.

  10. Luis Esteban Alvarez Larrauri dijo:

    La única manera de mantener un Imperio tan grande durante 1.500 años fue teniendo vías de comunicación. El principal uso de esos caminos era militar. Imagínate que si no fuera por ellos, cuando llovía durante cierto tiempo, se hacían unos barreales que no permitían el desplazamiento de los ejércitos y a todos lados no se podía llegar en barcos. MUY INTERESANTE EL ARTÍCULO!

    • J.G.Barcala dijo:

      Nola Luis,

      tienes mucha razón cuan do dices que los caminos eran indispensables en la construcción de un imperio, y lo siguen siendo, aunque actualmente es una “autopista de la información”.
      Muchas gracias por leerme y por comentar.
      Un cordial saludo.

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