Los peores maridos de la historia.

El presente artículo no es una respuesta al anterior, dedicado a quien he considerado “Probablemente la peor esposa de todos los tiempos”. La verdad es que planeé ambas entradas pero publiqué primero el de Messalina simplemente porque me fue muy fácil decidir en la ganadora y porque conocía muy bien su historia, lo cual me permitió terminarla más rápido. Respecto a los malos maridos, fue muy complicado elegir a un ganador (y por eso me he quedado con dos), debido a que los candidatos eran tantos que tardé varios días en decidirme. Al final, me he decantado por dos individuos tan famosos como perversos, malos como humanos y como maridos: Genghis Khan y Adolf Hitler.

Incógnita

Genghis Khan.

El primero se ha colado desde el principio entre los finalistas por su muy conocida afición a la poligamia (muy aceptada en su cultura y tiempo, pero que no le resta deméritos), sumada a su carrera como gran genocida del siglo XII. Nacido alrededor del año 1165 en Deluún Boldog, en el seno de la familia de Yesügei, Señor del pueblo Kiyad de la tribu Yakka Mongoles, el pequeño Temujin tuvo una infancia más que tormentosa. A los nueve años fue entregado por su padre a la tribu a la que pertenecía su esposa, como era costumbre entonces, hasta que cumpliera la edad de doce años en la que podría contraer matrimonio. Pero en el viaje de vuelta, Yesügei fue envenenado por una tribu rival, por lo que Temujin tuvo que volver de inmediato a casa a reclamar su trono. El problema es que sus parientes no quisieron tener a un niño como jefe y lo abandonaron sin más en medio de la estepa con su madre y hermanos. La familia sobrevivió a duras penas en la más extrema pobreza e incluso Temujin fue esclavizado por una tribu antiguamente aliada de su padre, pero Temujin consiguió escapar, lo cual le consiguió un alto prestigio, y fue entonces que comenzó a encontrar aliados. A los dieciséis años Temujin contrajo matrimonio con Borte, la niña elegida por su padre, y cimentó alianzas entre varios pueblos con la intención de recuperar la capitanía de su antigua tribu.

Genghis Khan

Larga es la lista de los “logros” militares del gran mongol. Su primera tarea fue unir a los mongoles bajo un mismo cetro, cosa que consiguió gracias a alianzas, traiciones y a algunas batallas en las que ya demostró su capacidad como estratega. Sintiéndose fuerte, peleó contra las tres grandes familias chinas, las dinastías Xia, Jin y el Kanato de Kara-Khitán, y una a una las conquistó, nuevamente utilizando todo tipo de engaños y su buen hacer militar. Confirmado como Genghis Khan, “Rey Universal”, nuestro villano puso sus ojos en el oeste asiático y envió una caravana de comerciantes y embajadores para establecer contactos con la Dinastía Khwarazmian, amos de un inmenso territorio que cubre los actuales países de Irán, Afganistán, Uzbekistán, Turmekistán y trozos de varios más. Sin embargo, el gobernador de la ciudad Otrar, Inalchuq, atacó a los emisarios arguyendo que eran espías. Genghis Kahn no se alarmó y envió a tres embajadores más para explicarse, pero estos fueron muertos y sus cabezas enviadas a su señor, quien dijo, ¡basta ya!

Genghis Khan llevó a más de 200.000 hombres liderados por sus mejores generales y dos de sus hijos. La conquista fue brutal. Los generales recibieron órdenes de no tomar prisioneros, y tanto los soldados vencidos como los civiles de muchos de los pueblos fueron pasados por las armas. Fuera de las ciudades, se formaron pirámides con las cabezas de las víctimas, como recuerdo y advertencia de lo que podría sucederle a cualquiera que se opusiera al Gran Khan. No sabemos a ciencia cierta el número exacto de las víctimas de su furia, pero si podemos afirmar que ascendió a varios millones.

Ahora bien, y ya metidos en sus cualidades como esposo, pareció que Genghis Khan quiso resarcir sus asesinatos engendrando una gran prole con decenas de mujeres. En la actualidad, se calcula que más de 200.000 mongoles son descendientes directos del guerrero y, gracias a estudios genéticos, se ha podido comprobar que hasta uno de cada 200 humanos lleva el “cromosoma Y” de Genghis Khan. ( ZERJAL, T. (2003). The Genetic Legacy of the Mongols The American Journal of Human Genetics, 72 (3), 717-721 DOI: 10.1086/367774 ). El mismo sátiro resumió su visión de la vida en una frase:

“La más grande alegría para un hombre es derrotar a su enemigo, llevarlos ante él, quitarles todo lo que poseen, ver a sus seres queridos llorar, montar sus caballos, y abrazar a sus esposas e hijas”

Estoy seguro que no se refería precisamente a un abrazo de amistad. Genghis Kahn bien se merece el título de uno de los peores esposos de la historia, tanto por sus numerosas correrías amorosas, como por su gusto por la sangre.

Adolf Hitler.

El segundo elegido no se quedó atrás en número de víctimas. Aproximadamente 50 millones de personas murieron durante la Segunda Guerra Mundial, 20 de ellos a manos de los alemanes e incluidos los seis millones de judíos exterminados en los campos de concentración. Poco hay que añadir sobre el genocidio de los nazis, y no es este el momento adecuado para recordarlo, sino el sitio de Hitler como marido.

Eva Braun conoció al Führer en 1929 cuando trabajaba como asistente del fotógrafo Heinrich Hoffman, y bajo su propia admisión, se enamoró de él inmediatamente. Un par de Eva Brauninvitaciones al teatro en Munich y la joven fue invitada a pasar una temporada en el Berghof, el refugio alpino del futuro canciller de Alemania. Ahora bien, a pesar de que Braun se convirtió en su amante, Hitler la ocultó de la vida pública, enviándola a sus habitaciones cada vez que llegaba un invitado y tratándola frente a los sirvientes como una chiquilla. En público, el bigotudo cultivó una imagen de eterno soltero “casado con Alemania”, y no se dejó ver jamás en público con su amante. De hecho, la gran mayoría de los alemanes no supo de la existencia de Eva Braun hasta después de la guerra. Ella, sin embargo, aceptó las condiciones de la relación y siguió con él hasta los últimos días.

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Cuando las tropas rusas entraron en Berlín, Hitler se dio al fin cuenta de que la guerra estaba perdida y que terminaría con sus días suicidándose para no ser capturado. Eso sí, el 29 de abril de 1945, decidió premiar la fidelidad de Eva casándose con ella. Alguno podrá decir que eso no lo hace un mal marido, pero creo que cambiarán de opinión al saber que uno de los regalos de bodas fue una cápsula de cianuro, que Eva solícitamente utilizó al día siguiente para quitarse la vida junto a su amado.

Conclusión.

Seguramente ha habido en la historia maridos que se hayan comportado con sus mujeres aún peor que estos dos canallas, y la lista de candidatos bien puede seguir creciendo a la luz de los maltratos, vejaciones y muertes sufridas por miles de mujeres en todo el mundo. Yo los incluyo entre los peores maridos de la historia, pero listar sus nombres en un blog sería prácticamente imposible y por ello he elegido como ejemplos a Genghis Khan y Hitler. Ya en los comentarios me diréis vuestra opinión y añadiréis alguno más.

 

13 thoughts on “Los peores maridos de la historia.

  1. Me gusta la historia. De Hitler ya sabía lo que escribes y muchas historias de ese bárbaro y en cuanto el otro bárbaro, Gengis Kan, si que he leido pero tu -como siempre- me has ampliado mis conocimientos. Sí fue un bárbaro de primerísima clase, aunque en Mongolia le tienen como un dios, hay varias estatuas de él, algunas grandes… como siempre la historia no siempre se inclina a una sola parte.

    Un abrazo de fan,

    • Hola Rosa, en nuestra corta historia tenemos muchos ejemplos de malos maridos, hijos, padres y vecinos, estos dos son sólo un ejemplo. Tienes razón en no querer hablar d Hotler, lo dejamos para otro día, y también en cómo admiran a GK en Mongolia. A mi me llamó la atención cómo todo se llama Genghis Khan, la cerveza, el vodeka, la mitad de los restaurantes, etc…
      Muchas gracias por tu comentario, y te mando un besito viajero…;)

  2. En ningún momento del artículo he leido que Hitler y Genkhis Kan maltratasen a sus esposas, si bien, está claro que para nada eran buenas compañías, aunque para mi la peor es Hitler.

  3. Hernán Cortés también debió de ser un marido de los de evitar, por añadir un nombre a la lista 🙂

  4. síiiiiiiiiiiiiiiiiii…. habla de Enrique VIII, los Tudor me atraen mucho,,,, aunque yo no diría que Él fuese un maltratador de su esposas, eran aquellos tiempos… hay muuuuuuuuuxo que hablar…

    • Jeje, si Rosa, Henro VII fue muy malo, aunque fuesen otros tiempos, Menuda manera de divorciarse, decapitando a tu ex! j
      Pronto le dedicaré s propia entrada.
      Muchas gracias como siempre y un besín malvado…:)

  5. Enrique VIII, inventó el divorcio más rápido de la historia, o separación forzada.. Una mujer sin cabeza no puede alegar.
    Ahora con antecedentes como persona, y no ser mal marido, es otro cantar. Tendríamos más números que en la lotería.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

    • Hola Stella, sin duda Enrique VIII inventó el «divorcio express», aunque como bien dices, no daba oportunidad al alegato…tiene mucha historia este tipo, y tan pronto como pueda le dedicaré una entrada propia…
      Muchas gracias y un besín de fin de semana…

  6. ¡¡Excelente post!! Yo tambien voto por Enrique VIII, que era muy «creativo» para sus conquistas y para sus divorcios.

    • Muchas gracias Robis, pronto le dedicaremos un post especial a ese divorciador experto. Un cordial saludo y gracias nuevamente por comentar.

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